Cabeza finita

 


¡Quita, lista de la compra!. Me perturbas.

Y tú, informe impertinente que me llenas la mente de asuntos grises.

¿Por qué no apartas un poco, cita con el médico, dermatólogo, pediatra o dentista…?

Salida 26 de la autopista, primera a la derecha, segunda a la izquierda… ¡qué narices de piloto automático!. ¡Mi cabeza llena de cruces y rotondas!

¿Puedes hacerte a un lado, pescado al horno con patatas panadera?

Y quien soy, cómo soy, qué decido, qué busco, qué siento, cómo actúo, por qué sí, por qué no. ¿Hacéis el favor de apartaros un poquito?

Mi atención entre conversaciones reales con personas que me necesitan y personajes irreales, dentro de una caja o movidas por un dedito de forma ascendente, encontrando sin buscar, sin querer pero queriendo. Curioso experimento.

En el momento de los discos desmaquillantes con leche limpiadora y de la rutina por tener un pelo más sano, ya no tengo fuerzas para decirles que mi cerebro no es su sitio, que se queden en sus correspondientes botes de cosmética y farmacia.

Planificar mañana dentro de mi aún hoy… y ya no cabe nada más.

Otro día sin hueco para crear.


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