Todopoderoso

 




Sin poder superar su muerte, se murió cada día un poco.

El primer día, mató la luz de su familia.
El segundo, mató sus sueños junto al mar.
El tercero, mató las flores de su jardín.
El cuarto, mató su cielo estrellado.
El quinto, mató a un pájaro.
El sexto, mató al hombre, a la mujer, a Dios.

Y el séptimo descansó, viendo que todo era malo y que vivir no merecía la pena.

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